17 de septiembre de 2013

Ha comenzado el curso: Reflexiones en el inicio

La semana pasada dió inicio el curso escolar en E.Infantil y Primaria y ayer comenzó el curso para el alumnado de E.Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos.

Aproximadamente serán 90.000 alumnos/as los que cursen Secundaria, Bachillerato, ciclos formativos, enseñanzas de régimen especial, educación de adultos y programas de cualificación profesional en Córdoba, un incremento de un 1,7% (1.500 alumnos más que el curso pasado).

Como siempre que volvemos al cole, tenemos una serie de  incertidumbres en estos primeros días. Personalmente creo que la principal es saber qué tipo de alumnado tenemos. Deseamos contar con buenos grupos, esperamos su motivación y una buena actitud en clase. 

Aunque hay un tanto por ciento que dependerá del propio alumno, siempre hay cosas que están en nuestra mano para, cuanto menos, hacer llevadero el curso, y lo ideal, disfrutar de nuestra vocación y convertir la labor docente en un beneficio mutuo, para nosotros/as y para nuestro alumnado. 

En mi humilde opinión y experiencia, éstos son algunos de los pensamientos que nos ayudarán a comenzar estos primeros días de clase:

1.- Conoce a tus alumnos/as. Todos los cursos NUNCA son iguales: las características del alumnado, sus circunstancias, sus capacidades, motivaciones, etc... varían de un grupo a otro, de un año a otro, incluso, en el transcurso del curso escolar. Conocerlos/as bien es clave para llegar a ellos/as y despertar su motivación. 
El profesorado de lenguas extranjeras hemos venido utilizando los denominados "icebreakers" para estos primeros días. Son pequeños juegos para "romper el hielo". No son únicamente válidos para que ellos/as se conozcan entre sí, también lo son para que nosotros/as conozcamos sus intereses, motivaciones, etc... Ello nos permitirá adaptar la dinámica de nuestra clase, involucrándoles más, evitando su aburrimiento y, ¿por qué no? el nuestro también (es muuuuy aburrido hacer siempre lo mismo año tras año). 

2.- Hazles protagonistas de su aprendizaje. Que sepan de antemano lo que van a aprender, qué se les pide, qué recursos necesitan, cómo se agruparán,  cómo se les evaluará...
Despertarás su conciencia sobre lo que aprenden si periódicamente les pides que publiquen sus trabajos a través de espacios virtuales: blogs, wikis, etc... Descubre cuáles son las herramientas TIC que mejor manejan y les motivan para encauzar sus producciones, presentarlas al resto, trabajar individualmente y en grupos, etc...

3.- Usa una metodología para el aprendizaje colaborativo y centrado en el alumnado: Trabaja el Aprendizaje Basado en Proyectos (PBL: Project Based Learning) o atrévete con la "clase invertida" (o flipped learning) Son metodologías para un trabajo contextualizado, una enseñanza centrada en el alumnado. Todo ello está muy relacionado con lo que cito en el apartado cinco. 

Comparte con ellos contenidos a través de espacios colaborativos: Google Drive, Google +, Sites, Scoop.it, Twitter, etc...

4.- Usa las TIC en el aula de forma instructiva y constructiva, teniendo en cuenta que éstas no son lo más importante, la metodología sí. 
Las TIC no son un fin en sí mismas, son un medio para el aprendizaje. Véase el interesante vídeo de Jordi Adell y una recopilación de 30 recursos educativos digitales seleccionados para el profesorado.

5.- Desarrolla sus competencias: En una realidad cambiante como la que vivimos,  habrá muchos momentos de incertidumbre. Todos/as los vivimos. Su aprendizaje no se basa únicamente en los contenidos de las áreas. Hay otro tipo de aprendizajes, otros contextos (escolar, familiar, comunitario), otras situaciones, etc... tan válidos o más para aprender y habrán de ser capaces de movilizar sus conocimientos para resolver situaciones. 

Enséñales a solventar problemáticas, a enfrentarse a situaciones reales donde tengan que poner en juego lo que han aprendido, en definitiva, a desarrollar sus competencias básicas para seguir aprendiendo a lo largo de su vida. Ello será posible si el trabajo dentro y fuera del aula está contextualizado, si les ofrecemos oportunidades para aplicar en contextos reales los conocimientos y destrezas adquiridos.

En definitiva, hemos de considerarnos unos privilegiados. Nuestra labor es guiar y educar a jóvenes que vienen a nuestras aulas con sus sueños, ilusiones, experiencias, etc...  y qué mejor profesión que "descubrirles" el mundo en una etapa tan crucial en sus vidas, guiarles en sus aprendizajes, ayudarles a superar sus incertidumbres, enseñarles a vivir... 
No quiero obviar que en ocasiones las condiciones no son lo más propicias (ratios, agrupamientos, recursos, infraestructuras, etc...) y la idiosincracia del alumnado (adolescentes en algunos casos con carencia de motivación). No obstante, y haciendo uso de la inteligencia emocional en el trabajo, apreciemos el lado positivo de un entorno saludable, un buen horizonte laboral, la posibilidad de conciliar nuestra vida personal con el trabajo, contar con buenos líderes al mando de la compañía y un equipo de trabajo que facilite las cosas, factores que también debemos valorar.

Nuestros/as alumnos/as también son personas privilegiadas: tienen acceso a una educación que les ofrece la oportunidad de hacerse personas en el más amplio sentido del término. 
Un acto tan rutinario cada septiembre como es la vuelta al cole, desgraciadamente no tiene lugar en otros países. Más de 57 millones de niños/as en el mundo están sin escolarizar  y es algo que también deberíamos hacerles visible en nuestras aulas: Véase la Silla Roja

Son sólo algunos pensamientos que han venido a mi cabeza al escribir esta entrada. Si queréis aportar vuestro punto de vista, añadir algunos más, etc... dejad vuestro comentario.


TODO PREPARADO EN EL INICIO DEL CURSO 2013/14. 

La educación está en manos de todos pero como profesionales de la enseñanza, tenemos mucho que aportar.  Ánimo compañeros y compañeras.

Otros enlaces de interés:

4 comentarios:

Antonio Cortés Recio dijo...

¡Excelente reflexión, Pilar! Tus pensamientos nos presentan diversos caminos que seguir a fin de hacer nuestra tarea más atractiva, eficiente y satisfactoria. Permíteme añadir algo que considero importante en relación a ellos: tan solo hay que dar el primer paso para ir haciéndolos realidad. Creer que un cambio a mejor es posible e ir tomando pequeñas medidas que lo hagan realidad son las claves para ofrecer una educación de mejor calidad en nuestras aulas. ¡Buen curso a tod@s!

Pilar Torres dijo...

Tienes mucha razòn, Antonio. No hay que agobiarse sino comenzar a hacer pequeños cambios en la pràctica docente, analizarlos y evaluarlos para consolidar aquellos que nos aporten buenos resultados e ir dando otros pasos. Gracias por tu comentario

Antonio García López dijo...

¡Excelente artículo, Pilar!
La verdad es que si todos siguiéramos tus consejos otro gallo nos cantaría en la enseñanza.
Le he pasado el enlace a todos mis compañeros del IES.
Un saludo.

Pilar Torres dijo...

Gracias Antonio. La reflexión es el primer paso para el cambio. Ánimo